Un buen sabor

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Escribe Manuel Polgatiz, Periodista y Comentarista Deportivo.

A cuenta gotas pero encontrando el camino. Lo que se inició con nerviosismo e incertidumbre, culminó con certezas y esperanza. Siempre es complicado jugar en La Cisterna y no por el nivel del rival, sino, por el entorno que rodea el inhóspito recinto. Si a eso sumamos el calor y la escasa asistencia, la motivación solo depende del profesionalismo que impongan los deportistas.

En ese escenario, O’Higgins dispuso la misma oncena que derrotó a Wanderers y al comienzo el panorama no era auspicioso. Bajo nivel generalizado contaminó las mínimas aproximaciones en la mitad del encuentro. Excesivo resguardo defensivo, obligó a Castro, Navarrete y Muñoz, retroceder en demasía, lo que generó poco peligro en el arco rival. 
Ese temor de origen era explotado por el equipo de Basay, que sin mayor esfuerzo, construyó conexiones que hicieron tambalear los tres tubos bien cubiertos por el arquero Batalla.

Sin embargo, de un momento a otro, el protagonismo fue asumido por el visitante. Apareció Sepúlveda en la conducción y los canteranos para enmendar el rumbo. González se aplicó en la marca, Alarcón anuló a Jimenez, Meneses desbordó  y fue punzante cuando pudo, Arancibia tuvo chispazos de velocidad y Díaz controló la banda.

Esa fuerza viva se transformó en el centro neurálgico del desarrollo en la última parte del complemento. De no mediar las imperfecciones en la definición, O’Higgins pudo rescatar los tres puntos.

Lo importante es la suma y el ascenso del rendimiento. Poco a poco asoma la idea del técnico, que tiene «cortados» a Fernández y Magalhaes pero no debe congelarlos, pues, la experiencia y sabiduría siempre son relevantes en un plantel joven, que requiere sapiencia en momentos claves.

Sin saber mucho de fútbol, me gustaría ver a Cereceda como alternativa en la creación y a Ramón, como segundo tapón en medio terreno. Son ideas al aire no más, porque los tecnicismos son para mis amigos radiales, que conocen mucho más este deporte.

Buen sabor en un empate con gusto a poco, en cancha fea y estadio de las cavernas.