Vacuna contra VPH: Un avance en equidad de género en salud

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Escribe Alexis Valenzuela, Coordinador del Observatorio de Salud en Masculinidades, Universidad Central.

En el año 2014 se incorporó la vacuna contra el Virus Papiloma Humano (VPH) al Programa Nacional de Inmunización (PNI) en niñas de 9 años y el 2019, por primera vez, se incluye a niños.

Esta decisión significa un importante cambio en la visión heteronormativa, ya que antes de la incorporación de vacunación a niños, se asumía que todos los varones serían heterosexuales quedando protegidos por el efecto de rebaño producido por mujeres, también consideradas como heterosexuales, responsabilizando a estas últimas del cuidado de la salud y dejando en calidad de vector y reservorio del virus a los primeros. Esta visión sexista ha repercutido en que se presente en los hombres un aumento de las tasas de cáncer de: ano, recto, oro faringe y pene, así como el contagio de condilomas (verrugas genitales).

Pero la salud de los varones sigue siendo invisibilizada, a pesar de que el informe de la Organización Panamericana de la Salud 2017, informa que estos tienen las tasa más altas de mortalidad por: accidentes, suicidio, homicidio, cirrosis hepática, infarto agudo al miocardio, consumo de drogas, consumo de alcohol y exposición a fuerzas mecánicas, todas ellas asociadas a los estilos de vida de una masculinidad tóxica, que implica el fallecimiento del 20% de los hombres a los 50 años.

Considerar a los varones vulnerables ante el VPH es un importante avance en la equidad de género, pero urge un programa de salud integral de hombres, como lo tienen Brasil, Australia e Irlanda; que aborde la construcción social de las masculinidades y sus prácticas en cuidado o descuido de la salud, así como la provisión de servicios pertinentes.