Cuando nadie lo espera aparece el fútbol

404

Escribe Manuel Polgatiz, periodista y comentarista deportivo.

La derrota como local ante Huachipato en la fecha pasada, caló hondo en Rancagua, pues, era la oportunidad precisa para alcanzar el segundo puesto del torneo nacional. Sin embargo, esas ambiciones se vieron truncadas por el errático juego de O’Higgins, que hizo todo para que el rival de turno se llevara los tres puntos.

Por eso y en el marco del desenfreno que está la tabla de posiciones (ganas un partido y subes tres puestos, o pierdes y te asustas por el descenso), el enfrentamiento con Universidad Católica se avizoraba como uno de alta complejidad, no solo considerando la irregular campaña “Celeste”, sino también, por pelear palmo a palmo ante el líder en su casa del barrio más ABC1 Chile.

No fue extraño, por tanto, que Marco Antonio Figueroa tomara los resguardos para impedir la conexión entre los referentes “Cruzados”. Armó una línea bien marcada de cuatro defensores y un volante central. A ellos se sumó la presencia constante de los punteros, que colaboraron para detener los avances de ambas bandas. En resumen, cuando los rancagüinos no tenían el balón, eran siete los hombres que obstaculizaban el tránsito por las calles del volante creativo y el mixto.

Pero lo interesante de este cerrojo, es que la visita no abandonó el ímpetu de ataque y cada vez pudo, con sus propias armas o por errores del local, logró construir opciones de peligro, que se hicieron más visibles en el complemento, cuando Pol, López y Acevedo, pudieron abrir el marcador. Solo la impericia y falta de paciencia, determinaron que ninguno de esos contragolpes terminaran en la red, justo en el arco donde los hinchas celestes repletaron como siempre las aposentadurías. 

Un empate digno y que otorga confianza. O’Higgins mostró fortaleza y sapiencia. Encuentro sabio y de hombres experimentados, que consiguieron plasmar un sistema táctico necesario para una fecha de alto impacto, que podía mandarte al grupo de abajo, donde pelea incluso un equipo azul con aroma a potrero.