Flexibilidad laboral: ¿40 ó 41 horas?

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Escribe Catalina Maluk. Directora Escuela de Economía y Negocios, Universidad Central.

Durante las últimas semanas la idea de acortar la jornada laboral de 45 a 41 horas, según propuesta del Gobierno, o a 40, de acuerdo con iniciativa de la diputada Camila Vallejo, ha tendido a reducir el debate casi aun gallito político por una hora más o una menos.

Definitivamente los chilenos trabajamos jornadas más extensas que los países desarrollados, sin embargo, la productividad, respecto de los mismos, es considerablemente menor. Cuesta comprender por qué somos menos productivos y cuál sería la relación directa entre el total de horas trabajadas y la productividad.

La teoría económica dice que sí la hay, no obstante, nuestro país requiere aumentar la productividad y la extensa jornada laboral parece no ser el camino correcto. Entonces, reducirla, manteniendo el mismo ingreso ¿será un incentivo que nos vuelva más productivos?

Por la naturaleza de sus funciones, ciertamente muchos valorarían trabajar cuatro días y descansar tres, o repartir su jornada en cuatro días y medio a la semana, pero se requiere una mayor flexibilidad que permita que los trabajadores puedan disponer de unas horas a la semana, por ejemplo, para ir al médico, o realizar trámites que solo son posibles de hacer en horarios laborales, evitando así ausentarse durante el trabajo lo que, finalmente, disminuye la productividad.

Desde luego, aún queda mucho por avanzar en esta propuesta antes de que se legisle al respecto y lo positivo es que el debate está instalado y debe ser de fondo, más allá de reducir el número de horas a 40 ó 41.