Los incendios en el Amazonas aumentan un 82% en comparación con el mismo período de 2018.

El Amazonas podría haber llegado a un punto de no retorno: la deforestación y los fuegos han llevado al extremo a la mayor selva tropical del mundo. Hace unas semanas, confirmábamos que los incendios en las regiones amazónicas demostraban mucha más actividad que en los últimos 15 años.

Este miércoles se conoció por los medios brasileños, que el número de focos de fuego en lo que va de este año es un 83 % superior al del mismo período de 2018.

Brasil registró entre enero y las tres primeras semanas de agosto 71.497 focos de incendio, el mayor número para el período en los últimos siete años, y poco más de la mitad de los cuales se reportaron en la Amazonía, según datos oficiales divulgados este martes.

La Amazonia ocupa el tercer lugar en el ranking de incendios de este año. Entre 2018 y 2019, el país registró un aumento del 146% en el número de incendios forestales. De todos los focos de incendio registrados hasta el 18 de agosto, 38.228, el 52,5 %, fueron detectados en el Amazonas.

El estado más afectado, con 13.641 focos, es el de Mato Grosso, que se extiende por gran parte de la Amazonía.

La extensión de los incendios en la región ha obligado a algunos estados amazónicos, como Amazonas y Acre, a declarar situación de emergencia o alerta ambiental debido a que la humareda multiplica las enfermedades respiratorias y afecta hasta el tránsito aéreo.

El pasado lunes parte de los estados de Mato Grosso do Sul y Paraná, así como Sao Paulo, la mayor ciudad del país, fueron afectados por la extensión de una intensa humareda procedente de los incendios y que prácticamente acortó el día debido al oscurecimiento prematuro.

De acuerdo con el INPE, los focos de incendio han afectado 68 áreas protegidas por ser reservas ambientales o indígenas principalmente en la Amazonía, en tan solo una semana de actividad.

El Parque Nacional de la Chapada dos Guimaraes, en Mato Grosso, ya perdió el 12 % de su vegetación, mientras que la cobertura vegetal en la Reserva Indígena Parque do Araguaia, igualmente en el estado amazónico de Tocantins, ha sido diezmada por el fuego.

El Estado de Mato Grosso prohíbe la quema agrícola entre el 15 de julio y el 15 de septiembre sin embargo las imágenes de satélite, muestran numerosos focos activos también allí. Muchos más de hecho el día 8 de agosto que por ejemplo el 2 de agosto.

La organización no gubernamental Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía (IPAM), se refirió en un comunicado al aumento de los incendios, asociando al crecimiento de los focos de fuego a la deforestación promovida por hacendados.

«El número de focos de calor registrado en la Amazonía ya es en un 60% superior al de los últimos tres años y ese pico tiene relación con la deforestación y no con una sequía más fuerte como podría suponerse», denunció la organización.

Un estudio del INPE con la colaboración de las universidades de Estocolmo (Suecia) y Exeter (Reino Unido) concluyó que una gestión sostenible de la selva del Amazonas podría minimizar drásticamnte la degradación de los bosques en la región, causada precisamente por el aumento de incendios debido al cambio climático.

«El estudio identifica un problema muy grave y tenemos que usar este resultado para el beneficio del desarrollo sostenible de Brasil», dice Luiz Aragão, jefe de la División de Teledetección del INPE. «Por primera vez hemos podido demostrar que mientras el clima está cambiando, con el potencial de consecuencias negativas para la Amazonía, el mayor villano en el tema de la quema es el uso de la tierra mal planificado en la región».

La divulgación del fuerte aumento de los incendios en la Amazonía y de su posible relación con la deforestación promovida por hacendados se produce en momentos en que Brasil es blanco de críticas por las políticas medioambientales flexibles del actual presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Desde la llegada del mandatario al poder la deforestación de la Amazonia se ha incrementado un 88%, según datos del INPE.

Tras las críticas recibidas, Bolsonaro insistió en defender la «soberanía» de Brasil sobre la Amazonía, mandó a la canciller Ángela Merkel a usar los fondos para «reforestar Alemania» y reprochó a Noruega por «matar ballenas» y «extraer petróleo del Polo Norte».