¿Por qué es tan importante que las mujeres participen del mercado laboral?

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Escribe María Francisca Baeza, Directora Regional (s) SernamEG O’Higgins.

Desde la creación del Servicio Nacional de la Mujer, en el año 1991, uno de los principales pilares de nuestro trabajo ha apuntado a fortalecer la autonomía económica de la mujer en el país. Y en la administración actual del Presidente Sebastián Piñera, este mandato sigue vigente, apuntando a  acortar las brechas que aún persisten para el género femenino en el mundo laboral. Porque en esto no sirve hacerse ilusiones: si bien  hemos avanzado en diferentes aspectos, aún  hoy, al año 2019, tenemos la realidad de que menos del 50% de las mujeres que pueden participar del mercado laboral efectivamente lo hacen; y las que sí están, presentan condiciones más precarias de salarios y participación en puestos directivos que los hombres.

Pareciera que no hemos sido capaces,  ni institucional ni culturalmente, para entregar una verdadera respuesta para que la inclusión de la mujer en el ámbito laboral sea verdaderamente,  efectiva. Por esto, quisiera refrescar algunas razones de por qué este tema es tan importante para nosotros.

Porque es un derecho humano: En primer lugar, el tener un trabajo digno es un derecho humano, y debiera ser una garantía igualitaria tanto para hombres como para mujeres.  El artículo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos así lo determina: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual”.

Porque nos beneficia como país: Se estima que si Chile alcanzara niveles de empleabilidad femenina cercanos a los países de la Ocde, cercanos al 80%, podríamos agregar un aumento del PIB de hasta 6%.

Porque es fundamental para el bienestar de la familia: En Chile, uno de cada 4 hogares tiene a una mujer como Jefa de Hogar. Esto implica que en la medida en que estas mujeres tengan una mayor participación en el mercado laboral, con condiciones más dignas y mayor nivel de formalización, eso irradia directamente al bienestar de sus hijos y todo el círculo familiar. Y en el caso de aquellas familias que no tienen una Jefa de hogar, la mujer complementa el salario principal, añadiendo mejores oportunidades de desarrollo y educación a su entorno. Adicionalmente, el trabajo digno es vital para aquellas mujeres que sufren violencia.

Porque es la punta de lanza para todo tipo de inclusión: Otra de las razones es que la verdadera inclusión de la mujer en el  mercado laboral es que es el primer paso para otro tipo de inclusiones, aportando una riqueza y diversidad a aquellas labores tradicionalmente masculinizadas.

Por todas estas razones, todas las instituciones del Estado estamos comprometidos a implementar medidas para alcanzar el objetivo. Son relevantes aquellas que se esfuerzan a que las jóvenes, mediante una orientación profesional que las informe correctamente de los sectores económicos que tienen futuro, escojan un oficio o una carrera sin basarse en los criterios tradicionales de profesiones masculinas y femeninas; las dirigidas a hacer compatible la maternidad y la actividad laboral, tales como nuestro Programa 4 a 7, escuelas ,infantiles y servicios sociales en general, establecimiento del permiso de paternidad y otras tan importantes como el proyecto de Sala Cuna Universal; las encaminadas a facilitar formación profesional tanto a las mujeres trabajadoras que deseen «reconvertirse» o ascender de categoría, como a las que, accedan al mercado de trabajo después de muchos años de ausencia o por primera vez en su vida sin ninguna formación. En este sentido, nuestro Programa Mujer Jefas de Hogar y el Programa Mujer Emprende, apunta justamente a apoyar la entrada y permanencia de éstas al mercado laboral, entregando herramientas y capacitaciones que las fortalecen.

Sin embargo, por más medidas y programas, lo verdaderamente importante es que todos nosotros, desde empleados a empleadores, padres de familia, trabajadores formales e informales, y la  sociedad chilena en general, tengamos el convencimiento de que la inclusión efectiva de la mujer en el mundo laboral es necesaria y urgente. Solo de esa manera lograremos subir las cifras y entregar verdaderas oportunidades a las mujeres, con un trabajo digno, bien remunerado y con igual rayado de cancha para hombres y mujeres.