Modernización laboral: una discusión necesaria

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Escribe Catalina Maluk, Directora Escuela de Economía y Negocios, Universidad Central.

No parece casual que el Gobierno haya elegido el mes de mayo para lanzar su propuesta de modernización laboral. Más allá del hito que marca para los trabajadores el primer día de este mes, vale la pena preguntarse cuáles son los alcances de una discusión que recién se inicia.

La propuesta de modernización laboral que ha lanzado el Gobierno plantea, como gran reforma flexibilizar la jornada laboral de 45 horas semanales repartidas en cinco días, a 180 horas mensuales, con la posibilidad de pactar las horas de trabajo con el empleador. Es decir, el trabajador podría ser dueño de su tiempo y determinar cuántas horas destina para cumplir su tarea. Así, por ejemplo, si trabaja más horas, de lunes a jueves, podría descansar tres días a la semana.

Según el Gobierno, la esencia del proyecto es privilegiar el tiempo con la familia y favorecería a las mujeres, por cuanto se consolida la idea de flexibilidad laboral.

Si pensamos que vivimos en una economía que se ha orientado fuertemente a los servicios, y, por consiguiente, las metas de los trabajadores están vinculadas a resultados, el proyecto parece tener sentido, sobre todo si se considera el avance de la digitalización cómo un fenómeno que ha revolucionado el mundo del trabajo y de la cual diversas empresas se han hecho eco, impulsando el “home office”.

Con todo, es saludable que el tema esté en la mesa una vez más. El punto es qué capacidad de negociación tendrán los trabajadores para plantear a sus empleadores las horas en que distribuirán la carga laboral, qué impactos tendría esto en el empleo y, desde luego, velar porque la adaptabilidad laboral y los derechos de los trabajadores, transiten por el mismo camino.