Un triunfo con dedicatoria

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Escribe Manuel Polgatiz, Periodista y Comentarista Deportivo.


El gol del vilipendiado David Salazar, que el sábado abandonó la cancha entre aplausos, es la mejor expresión de lo que fue O’Higgins frente a Universidad Católica. Juego punzante por las bandas, presión asfixiante en medio terreno, liderada por Juan Fuentes, resolución eficaz en la última pelota y ataque certero cuando asomó la oportunidad.

El beso al escudo en su camiseta, fue el desahogo de «Chicoteado» Salazar,  quien ya se había ganado, con justa razón, los rezongos de la hinchada que veía en él, a un jugador con amplias condiciones pero nulo sacrificio.

Un gol con dedicatoria, tal como un conspicuo dirigente del club, me lo hizo entender un día antes del cotejo, «vamos a ganar para no darte en el gusto», me dijo. Como si yo quisiera que perdiera todas las semanas!.

Estas columnas no son para hacer las buenas relaciones de la institución, esa no es mi pega. En estos humildes párrafos trato de contextualizar los momentos, tanto malos como buenos, que hubo muchos en la victoria ante los cruzados.

A saber: el equipo salió en busca del rival, las transiciones fueron correctas, no hubo espacio para el desgano y Marco Antonio, dejó al «Fantasma» en la casa para ponerse a dirigir como corresponde. Anuló a Buonanotte, hizo ver mal Cornejo, con Osorio destruyó las opciones de Munder y en los cambios acertó con el ingreso de Ramírez. Apareció la entereza e inteligencia para defender sin meterse bajo el arco. Controlaron e impidieron los balones detenidos cerca del área propia e hicieron invisible las distancias entre la valía de los planteles.

Se nota que cuando los rancagüinos quieren, pueden. La pregunta cae de cajón; por qué en ocasiones no quieren?. Es cuestión de actitud, de creerse superiores, de vestir overol y lidiar por el objetivo. Le ganaron al puntero y eso es muy meritorio. Merecido aplauso final de las 7 mil 500 personas que vibraron en El Teniente.