La región de O’Higgins ha sido pionera en establecer una alianza entre distintos actores públicos para enfrentar el alto costo de intervenciones que mejora la calidad de vida a los pacientes con esta enfermedad.

Cuando Ricardo Carrasco empezó con su cruzada, a través de la Agrupación Amigos del Parkinson del San Vicente de Tagua Tagua, para conseguir que se realizara la intervención de Estimulación Cerebral Profunda a quienes padecen de esta patología, no pensó que sus logros permitirían que el Gobierno Regional y el Servicio de Salud de la Región de O’Higgins lograran una alianza entre distintos actores públicos, que ha revolucionando la gestión de salud en el país.

Un total de 300 millones de pesos destinó el Gobierno Regional de O’Higgins para financiar este proyecto, que involucraba a los Servicios de Salud de O’Higgins -con el Hospital Regional Libertador Bernardo O’Higgins- y el Metropolitano Central, a través del Hospital San Borja Arriarán, que realizó las intervenciones, y Fonasa, con recursos que se destinaron a la adquisición de los kits de estimulación cerebral cuyo costo supera los 20 millones de pesos y una de las principales  dificultades para acceder a intervención.

A lo anterior se sumaba que tampoco existía codificación en Fonasa para cubrir el costo de la cirugía, por lo cual esta institución debió realizar un costeo previo para valorizar la prestación que entregaría el Hospital San Borja.

En marzo del año pasado se realizó la primera de las 14 cirugías programadas, en el paciente Elmo González, a quien se le detectó la enfermedad el año 2007. “Me empezó a tiritar la cara y cada día se fue notando más, me sentía incómodo y ya me daba vergüenza salir y que me vieran caminando mal, los últimos años no podía dormir, era terrible, pero gracias a Dios me encontré con la doctora Burgos”.

Precisamente, la doctora María Consuelo Burgos, neuróloga del Hospital Regional Libertador Bernardo O’Higgins (HLBO) es quien realiza la primera preselección de los pacientes, de acuerdo a un protocolo establecido en conjunto con el hospital San Borja Arriarán que fija ciertos criterios técnicos de edad, clínicos, sicológicos y de metabolismo, así como el haber sufrido de Parkinson idiopático entre 6 a 10 años.

Al respecto, la jefa del departamento de Procesos y Modelos de Atención del Servicio de Salud O’Higgins, Karla Pereira, indica que a los pacientes seleccionados se les efectuó una resonancia de encéfalo en el Instituto de Neurocirugía “y después, en conjunto con la doctora Burgos y el Hospital San Borja se tomaba la última decisión respecto a la cirugía”.

Resolver los problemas de salud

Un total de 6 pacientes fueron intervenidos entre marzo y julio, y precisamente el adalid de estas intervenciones, Ricardo Carrasco, fue el segundo de ellos. “Yo volví a nacer después de la operación, porque el Parkinson es una enfermedad maldita. A mí me daban unas crisis salvajes, me tenían que poner oxígeno. Me ponía morado entero, quedaba sin aire, sin expresión. Varias veces pensé que me moría”.

A seis meses de esa intervención, recibe diariamente llamadas para conocer más sobre el programa, incluso de otros países y explica que después de la cirugía ha tenido un cambio radical “desde la silla de ruedas a caminar en forma normal, sin temblores”. Por eso, el anunció de que el Gobierno Regional aportará 330 millones de pesos durante el año 2019 para intervenir a otros 14 pacientes le parece excelente, “porque esta es una lucha nacional para ingresar la intervención al GES o a la Ley Ricarte Soto, porque los que tienen esta enfermedad sufren mucho al igual que su familia y el entorno”.

Para las autoridades del Servicio de Salud O’Higgins, la resolución de los problemas de salud de las personas es algo que necesariamente debe ir más allá del propio sector “sabemos que tenemos una deuda con la salud pública y con miles y miles de personas que esperaban una atención quirúrgica, por ello hemos requerido la voluntad de todos los funcionarios de la salud de nuestra región para ayudar a esas personas, pero el esfuerzo  de nuestros funcionarios no es suficiente dada la gran cantidad de personas que esperan intervenciones quirúrgicas, por ello hemos acudido a otras instancias, como al Intendente Juan Masferrer y al Consejo Regional, de quienes hemos recibido el mayor respaldo y apoyo para mejorar la salud de la región de O’Higgins”, indica el asesor de la Subsecretaría de Redes Asistenciales, Wladimir Román.

Por su parte, el subdirector médico del Servicio de Salud, Felipe Rojas, destaca que los resultados clínico de los pacientes han sido muy buenos. “Pacientes que antes tenían dificultades para desplazarse o hacer sus actividades normales, ahora lo hacen prácticamente sin síntomas” y agrega que actualmente se está trabajando con centros formadores del extranjero “para nosotros poder mandar a formar a alguien de nuestra región, para que comience a realizar estas intervenciones en nuestros hospital regional”.

Finalmente, Karla Pereira da cuenta de lo que significa para los funcionarios de la Región de O’Higgins mejorar la salud de los pacientes “es súper gratificante y ellos te dan las gracias  y uno sabe que esta es la pega de uno, pero a ellos les ha cambiado toda la vida y no solo a los pacientes, sino también a todo el entorno familiar, la verdad es que estas alianzas que hemos realizado con el Gobierno Regional para Parkinson, para las operaciones de caderas, da cuenta de cuenta de la preocupación global por la salud que hay en todos los sectores y del compromiso por ayudar a los pacientes”.

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson suele comenzar con el temblor en una mano. Otros síntomas son la lentitud en los movimientos, la rigidez y la pérdida del equilibrio.

La Estimulación Cerebral Profunda, o deepbrainstimulation en inglés, es un tratamiento quirúrgico consistente en implantar un aparato médico que envía impulsos eléctricos a puntos específicos del cerebro, a través de electrodos y un dispositivo operado por una batería llamado generador de pulsos interno—similar a un marcapasos cardíaco y aproximadamente del tamaño de un cronómetro—para enviar estimulación eléctrica a áreas específicas del cerebro que controlan el movimiento, bloqueando las señales nerviosas anormales que causan el temblor y los síntomas de la enfermedad de Parkinson.