Alimentación saludable: beneficios del consumo de granos ancestrales

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Escribe Dra. Loreto Muñoz, Académica de la Facultad de Ingeniería, Universidad Central.

Desde hace algunos años, existe un creciente interés de los consumidores por semillas como quínoa, chía y amaranto, principales componentes de la dieta prehispánica de pueblos originarios. El redescubrimiento de estos granos con enorme potencial agronómico y tecnológico, alto valor nutricional y reconocidas propiedades funcionales ha despertado desde luego, el interés por parte de la ciencia, los consumidores y la industria. Además, la tendencia actual por consumir alimentos nutritivos, seguros y con reconocidos beneficios a la salud, ha puesto nuevamente a estas semillas ancestrales como protagonistas en lo que se refiere a alimentación saludable.

Respecto a la quínoa, cuenta con un alto nivel nutricional, siendo rica en proteínas, lípidos, fibras, minerales y vitaminas. Posee proteínas de alta calidad, con una balanceada composición de aminoácidos, similar a la de la caseína (proteína de la leche). De hecho, según un reporte elaborado por la Organización Mundial de la Salud conjuntamente con el FAO y United Nations University, los aminoácidos de la quínoa, superan ampliamente la recomendación de requerimientos diarios.

Por su parte, el amaranto es un pseudocereal que tiene su origen en el continente americano hace más de 4000 años, el cual ha sido consumido como hortaliza y como semilla. El grano se utiliza entero o molido en forma de harina. Las semillas poseen proteínas de alto valor nutricional, un buen equilibrio de aminoácidos, cercano al balance óptimo requerido en la dieta.

En cuanto a la chía, también conocida como salvia hispánica, contiene altas proporciones de ácidos grasos esenciales; posee concentraciones significativas de antioxidantes primarios y sinérgicos; proteínas con todos los aminoácidos esenciales y un alto contenido de fibras dietarias. Es una semilla que puede ser considerada como alimento funcional debido a su contribución a la nutrición humana, prevención de enfermedades cardiovasculares, de desórdenes inflamatorios y del sistema nervioso, diabetes y además puede ayudar a incrementar la sensación de saciedad lo que contribuye directamente a la prevención de problemas del siglo XXI como sobrepeso y obesidad.

La ciencia moderna ha concluido que las dietas precolombinas fueron nutricionalmente mejores que las dietas del día de hoy, es por eso que estas semillas ancestrales representan una enorme posibilidad para el desarrollo de nuevos alimentos e ingredientes para la industria y la gastronomía que no solamente redunda en alimentos sabrosos, sino también poderosamente saludables y beneficiosos para el ser humano de hoy.