El encuentro contará con la animación de la abogada y rostro de televisión, Macarena Venegas, y el actor argentino, Paulo Brunetti. Tendrá como atracción principal la actuación del doble oficial de Luis Miguel, Elías Pizarro, y la música del reconocido cantante Fernando Ubiergo.

Junto a la invitación a luchar por un Chile más digno y justo, la institución ha convocado a socios, voluntarios, trabajadores y a toda la comunidad a conmemorar los más de 20 años de la cena anual Pan y Vino en la región, este jueves 25 de octubre a las 19 horas en el Club Ansco, donde se espera congregar a más de 900 personas.

El evento busca reunir fondos para mejorar la calidad de los programas sociales en la región de O’Higgins, que actualmente permiten la atención diaria de más de 950 personas, entre niños preescolares, adultos mayores y personas en situación de calle.

Durante la cena, los asistentes podrán participar de bingos, remates y sorteos. Estas actividades serán animadas por el rostro de televisión, Macarena Venegas, y el actor argentino, Paulo Brunetti, además de la participación del bailarín brasilero, Thiago Cuhna y la popular actriz, Loreto Aravena, quienes serán acompañados por el chef del matinal Mucho Gusto, Miguel “Serrucho” Valenzuela y el diseñador que viste a las estrellas, Nicanor Bravo. A esto se sumará el show de Elías Pizarro, doble oficial de Luis Miguel, y el reconocido cantante Fernando Ubiergo, quienes al ritmo de la música darán cierre  a la noche.

Para comprar entradas y participar de este evento, sólo debes acercarte al día del evento en el Club Ansco, ubicado en Gil Toledo # 804, villa jardín oriente. También puedes ir a Hogar de Cristo, en Alcalde Pedro José Campos s/n, Población Manso de Velasco. La adhesión tiene un costo de 20.000 pesos por persona.

Un poco de historia

Esta tradición comenzó en 1983, cuando diferentes personas ligadas al mundo empresarial, político, artístico y religioso, aceptaron la invitación del padre Renato Poblete Barth s.j., en ese entonces Capellán General del Hogar de Cristo.

A través de un sencillo menú conformado sólo por pan y vino, el sacerdote jesuita no sólo aprovechó la ocasión para darles a conocer la obra que esta Fundación –la principal obra de San Alberto Hurtado- tenía en ese periodo, sino también para comprometer su ayuda en beneficio de quienes vivían en condiciones de extrema pobreza.

La relevancia y el valor simbólico de la Cena Pan y Vino la han convertido en un encuentro anual impostergable para socios, trabajadores y voluntarios de la causa del Padre Hurtado.